I´ve answered you in my blog.
Cuando más te has mostrado ha sido para dar tu opinión de algo de lo que no estabas de acuerdo!!
Me alegro mucho porque así no se escribe en el vacío. Gracias por un planteamiento, un te a tu costa y un resultado.
Ese tema es algo delicado que me planteé en arquitectura hace unos años y lo siento mucho pero tengo que pensar como te he contestado.
Y te explico el parentesco. Primero lee la respuesta si quieres y luego te explico.
Hace unos años un profesor planteó la cuestión ante la clase: “¿puede el arquitecto contribuir con algunos aspectos sociales?” (Perdóneme Ana y Nacho que he puesto aspectos sociales y me da miedo)
Los omnipotentes seres que diseñan donde va el WC pueden salvar al mundo, está claro.
Todos pensamos que no. Nosotros, como toda persona k va a clase para que le pongan la asistencia y luego se van; como toda persona que están con las oposiciones de maestros y se hinchan a criticar a los interinos (o al enchufe) hasta que nos convertimos en ese interino o enchufado y nos callamos; como toda persona que apuesta por un mundo mejor y luego se tiran al sofá a ver El tomate a poner el aire acondicionado más alto… digo un nosotros genérico. Pongo un nosotros porque respondí que no (aquí me incluyo yo) y porque tú piensas que un libro de inglés no es importante (aquí te meto a ti).
Los arquitectos no solucionarán el mundo, te lo aseguro. Posiblemente (según mi grandísima amiga y filósofa Esther) para un mundo perfecto echaría primero a los arquitectos alteradores del transcurso natural de las cosas, alteradores del medio, alteradores de la vida, creyendo que ellos mismo la deciden y condicionan. Los arquitectos, esos artistas con el lienzo más grande jamás creado. Haz una Mona Lisa del tamaño de cualquier escultura de Calatrava. Esos artistas no contribuirán a nada más que a hacer unas obras preciosas, impresionantes e ininteligibles.
Los otros tampoco cambiarán gran cosa: nada de curar, nada de solucionar el maltrato a la mujer, nada de luchar contra el terrorismo… no.
Pero hay dos formas diferentes de diseñar: asumiendo las cosas o viendo las alternativas.
- Por ejemplo: asumir que los niños de ahora no juegan fuera de casa y prefieren el ordenador. Si haces un bloque de viviendas sin terrazas ni parquecillo ni espacios comunes. También está la alternativa de valorar el hecho de jugar fuera y darles la opción de salir a jugar haciendo un parque muy bonito con tomas de corriente, mucho sol.
- Por ejemplo: asumir que ya no hay contacto humano entre vecinos, que ya no se reunen en las puertas de las casas para charlar (las conversaciones esas buenas de puertas de la habitación de la residencia, las conversaciones esas buenas que ocurren en el baño o en la cocina) porque ahora somos mecanizados y no se lleva el contacto humano y por tanto renunciar a amplios pasillos que dan lugar a las casas donde se pueden poner macetas, charlas, encuentros…
- Por ejemplo: asumir que el centro del hogar es la televisión, que la familia no se va a sentar nunca a tomar un café juntos si no es delante de la pequeña pantalla y diseñar un salón donde todos los muebles tengan como gran protagonista una gran pared y estudiando que no haya reflejos del sol en ella. También está la opción de poner un pequeño patio cerca con alguna planta trepadora donde mirar mientras llueve con una buena música; un juego de luces o una buena orientación con una buena ventana para mirar el atardecer y convierta la sala en algo buena por sí misma y no por el número de pulgadas que tenga la pantalla.
- Por ejemplo: asumir que el usuario prefiere poner el aire acondicionado más alto y tener la ventana sin persianas y suprimirlas, invertir más en este aparato y que le paguen más a la empresa suministradora o a la compañía de la luz. La otra opción es seguir usando ese gran invento que es la persiana o lamas, toldos… poner más aislamientos, mejores materiales…
Porque al igual que el escritor del libro de inglés puede influir en algo, todos podemos influir, no cambiarán el mundo, ese es un proceso lento y hemos de ser pacientes.
Pero cada uno a su pasito y con su gran granito de arena.
